hace unos días.. y, de forma casual, cayó en mis manos un pequeño cuadernillo que decía:


Gabriel Chevalier

- La por -

Traducció de Pau Joan Hernàndez


como andaba "de viaje".. y, tenía tiempo de sobra (autobuses, estaciones,lluvía,esas cosas... decidí ojearlo... al principio no me atrajo mucho (a pesar de ser nacido en Barcelona, mi ascendencia cantabro-aragonesa me tira... y mi "catalan leído" es realmente pobre), pero como no había nada mejor que hacer salvo mirar por la ventanilla... me esforcé un poco hasta verme inmerso en la lectura que me voy a "atrever" a traducir del catalán al castellano con el fín de que tod@s podaís disfrutar como lo he hecho yo de esta lectura.


 

 

Gabriel Chevalier

 

El miedo

traducción "libre" de Ramón J. Lezaun Avila                                 

(un servidor)

 


 

El Cartel,

El fuego devoraba yá los bajos fondos de Europa, mientras Francia, la despreocupada Francia de los vestidos femeninos luminosos, los sombreros de paja y los pantalones de franela, cerraba las maletas para irse de vacaciones. El cielo era de un azul sin nubes, de un azul optimista, hacía un calor terrible, la única cosa que se podía temer era "la sequía". Debía hacer mejor tiempo en el campo o en la playa, las terrazas de los cafés olían a absenta fresca y los gitanos tocaban "La viuda alegre", que hacía furor. Los periódicos cubrían los detalles de un gran proceso judicial que acaparaba la atención popular...se trataba de saber si Henriette Caillaux, sería exculpada o condenada, si el grandilocuente Labori, su abogado y marido,aquel pequeño Borja con americana, tez roja y furibundo, que durante una temporada nos había gobernado, (según algunos, nos había "salvado"), triunfarían..*

* hay que explicar que, la esposa de Joseph Caillaux, ministro de Finanzas francés, asesinó en 1914, al director del diario Le Figaro.

..nadie veía más allá de sus narices... los trenes iban llenos de pasajeros, y las taquillas de la estación vendían billetes a espuertas... dos meses de vacaciones de perspectiva para la gente rica...

Una vez y otra, enormes rayos cruzaron el cielo tan azul, tan puro...Ultimátum... Ultimátum...  Ultimátum... pero Francia dijo, a pesar de como se amontonaban los nubarrones en el Este... << En todo caso.. será allí donde descargue la tempestad >>

resuena un trueno en el aire  del cielo de la ligera Francia.. el "relampago" sacude el ministerio de Asuntos Exteriores. Prioridad..!! el telégrafo funciona sin descanso, por razones de Estado.. Las Oficinas de Correos trasmiten despachos cifrados que llevan el sello de "urgente".. cuelgan el "cartel" en todos los ayuntamientos. Los primeros gritos: El Cartel..!!

La calle se atropella, la "calle" arranca a correr.

Los cafés se vacían, las tiendas se vacían, los cines, los museos, los bancos, las iglesias, los pisos de soltero, las comisarías se vacian. Toda Francia está delante del cartel y lée:

Llibertad, Igualdad, Fraternidad... mobilización general

toda Francia se pone de puntillas para leer el cartel, compacta, fraternal, chorreando sudor bajo el sol que la aturde, repite: <<La Mobilización >>, pero sin comprender...

de repente una voz entre la multitud, como un petardo, explota... Es la guerra..!!

De repente... Francia entera se pone a girar... se precipita a través de avenidas demasiado extrechas, de pueblos y de campos... Eh..!! Los de allá.. es La Guerra..!!

Los guardias rurales con sus tambores, los campanarios, los viejos campanarios románicos, los esbeltos campanários góticos, con sus campanas.. anuncian: la guerra, la guerra, la guerra...

Los centinelas presentan armas frente a garitas tricolores.. los alcaldes se ciñen la faja, los prefectos se visten de uniforme, los generales aplacan su genio, los ministros.. todos trasbalsados, todos irritados, se ponen de acuerdo. La guerra, es inaudíto..!!

Los empleados de banca, los camareros, los obreros, los mecanógrafos,hasta los mismos conserjes, no se quedan quietos en su sítio.. cerrémos, cerrémos... se cierran las ventanas, las cajas fuertes, las fábricas, los despachos.. se bajan las persianas metálicas... Va mos a verlo..!!

Los militares adquieren relevancia y sonrien frente a las aclámaciones. Los oficiales de carrera se dicen: Ha llegado el momento, se acabó enmohecerse en grados subalternos...!! En las calles, donde hormigueaban hombres y mujeres.. cogídos de los brazos, entonan una farandula aturdidora, sin sentido, porque es la guerra, una farandula que dura hasta bien entrada a la noche de este extraordinario día en que se ha enganchado el cartel en las paredes de los ayuntamientos... comienza como una fiesta, tan solo los cafés se mantienen abiertos...   y, todavía se percibe el olor de la absenta fresca, el olor de los tiempos de paz.

Algunas mujeres lloran. ¿es el presentimiento de una desgracia? ¿son los nervios?  La guerra!! todo el mundo se prepara.. todo el mundo vá,  ¿qué es la guerra?  nadie lo sabe...

La última guerra data de hace más de cuarenta años, los escasos testimonios que nos quedan, recordados por alguna medalla, por viejos que se repiten, a los que la juventud evita.. y, que harían buen papel como inválidos. La guerra del setenta (1870) no la perdimos, piensan los franceses, por falta de valor, sinó porque Bazaine fué un traidor...Ah!! si no hubiese sido por Bazaine*

* Achille Bazaine,mariscal francés, jefe del ejercito del Rin durante la guerra francoprusiana, capituló en Metz, hecho por el que se le consideró un traidor y fué condenado a veinte años de prisión. Huyó a España, donde participó en las Guerras Carlistas.

En tiempos má recientes, hemos oído hablar de algunas guerras más lejanas, la de los ingleses con los bóers, por ejemplo. Esta, la conocemos sobre todo por las caricaturas de Caran d´Ache y por los gravados de las revistas ilustradas. El valiente presidente Kruger ofreció una magnífica resistencia, le admirabamos y deseabamos que triunfara, para hacerles la puñeta a los ingleses, que quemaron a Juana de Arco y martirizaron a Napoleón en Santa Elena. Después, la guerra ruso-japonesa, Port Arthur... parece ser que los japoneses son soldados temíbles... derrotaron a los cosacos, aliádos nuestros, aunque hay que decir que estos no disponian de vías férreas...Las guerras coloniales no parecen demasiado peligrosas.. nos traen recuerdos de expediciones en los límites del desierto, tiendas árabes saqueadas, moros que disparan al aire los tiros de fusiles damasquínos y que partían a galope sobre ágiles caballos que levantaban nubes de arena dorada. Por lo que se refiere a las guerras balcánicas, ilustradas tan solopor reporteros, no nos inquietan demasiado. habitantes que somos del centro de Europa, convencidos de la superioridad de nuestra civilización... consideramos que aquellas tierras están pobladas por gentes de baja condición, sus guerras nos parecen disputas entre chikillos en los descampados de los suburbios.

No habíamos pensado nunca en la guerra, para imaginarla, tenemos que trasladarnos a la Historia, a lo poco que en realidad sabemos, y la Historia generalmente nos tranquiliza.. podemos encontrar multitud de de guerras brillantes, de victorias, de frases históricas, animados por una galería de figuras curiosas y célebres: Carlos Martell, Carlomagno, san Luís instalado al pié de un roble tras su vuelta de Palestina, Juana de Arco que expulsó a los ingleses de Francia, aquel hipócrita de Luís XI que metía a la gente en la carcel mientras besaba sus medallas, el galante Francisco I: << todo se ha perdido.. excepto el honor>>, Enrique IV con su cinismo de << París bien vale una misa>>, Luís XIV, majestuoso, prolífico en bastardos, todos nuestros reyes patriótas y faldilleros, nuestros revolucionarios elocuentes,y Bayard, Jean Bart, Condé, Turenne, Moreau, Hoche, Masséna... y por encima de todos el gran milagro napoleónico, donde el genial general se vislumbraba a través del humo de los cañones, vestido con su uniforme severo, rodeado por sus mariscales, sus duques, sus principes, sus delfines y reyes escarlatas y emplumados.

Es cierto que trás haber "trastocado" toda Europa durante siglos con nuestra turbulencia, hemos envejecido y nos hemos vuelto pacíficos. Pero, si nos buscan.. nos encontrarán... hay que ir a la guerra, la suerte ya está echada..!! no tenemos miedo e iremos..!!   todavía somos "Los Franceses", nosotros, ¿verdad que sí?

Los hombres somos estupidos e ignorantes, de aquí viene toda nuestra miseria. En vez de reflexionar, nos creemos lo que nos explican, lo que nos enseñan,se eligen jefes y amos sin juzgarlos, con un gusto funesto por la esclavitud. Los hombres son corderos. Eso es lo que hace posible los ejercitos y las guerras, mueren victimas de su estúpida fragil docilidad.

Cuando uno ha visto la guerra como acabo de verla yo, se pregunta: <<¿Como es posible que algo como esto haya sido aceptado? ¿Qué trazado de fronteras, qué honor nacional lo puede legitimizar? ¿Cómo es posible disfrazar de "idealizar" lo que es puro bandidaje y llevarlo a termino?>>

Les dijeron a los alemanes: <<Adelante hacia la guerra fresca y gloriosa!! Nach París (a París), y Dios está con nosotros por la grandeza de Alemania>>, y los buenos alemanes pacíficos, que siempre se lo cogen todo "seriamente", se lanzaron a la conquista, se transformaron en béstias feroces.

les dijeron a los franceses: << Nos atacan. Es la guerra del Derecho y de la Venganza. Hacia Berlín!!>> y los pacíficos franceses, que nunca se cogen nada "seriamente", dejaron de lado sus ensoñaciones de pequeños ciudadános para ir al combate.

Y lo mismo pasó con los austriácos, los belgas, los ingleses, los rusos, los turcos, y después los italianos. En una semana, veinte millones de hombres civilizados, dedicádos a vivir la vida, a amar, a ganar dinero, a preparar el futúro, recibieron la consigna de dejarlo todo de lado para ir a matar a otros hombres, y estos veinte millones de hombres decidieron aceptar esta consigna, porque les convencieron..., se dejaron convencer,de que esta era su obligación, su deber.

Veinte millones, todos de buena fe, todos de acuerdo con Diós y con sus princip.... Veinte millones de imbeciles... como yo.!!

O en realidad no, porque yo no creí en este deber. Ya que a los diecinueve años, no encontraba ninguna grandeza en ir a clavarle un arma en el vientre de otro hombre y alegrarme después de su muerte.

Así y todo, fuí.  ¿por qué habría sido dificil hacer algo distinto? Esta no es la razón real...y no tengo que presentarme mejor de lo que no soy. Fuí en contra de mis própias convicciones, pero completamente de buen grado, no por ganas de luchar, sino por curiosidad, para verlo.   A través de mi própia conducta, me explico la de muchos otros, sobre todo en Francia.

En pocas horas, la guerra lo trastocó todo, se extendió con toda su apariencia de desorden que tanto place a los franceses, se pusieron en marcha sin odio, pero con unas ganas de aventura de la que podían encontrar de todo. Hace buen tiempo, realmente va mejor que la guerra caíga a mediados de agosto, los pequeños empleados son los más belicósos: en vez de quice días de vacaciones, mira por donde, podrán tener varios meses, a costa de Alemania, y aún podrán ver mundo.

Una gran mezcla de indumentarias, de costumbres y de clases sociales, una fanfarria de gritos, una gran mezcla de bebidas, el impulso hacia las iniciativas personales, una necesidad de romperlo todo, de saltarse las normas y de violar leyes, hicieron en principio, aceptable la guerra. Se confundió con la libertad y se acepto la disciplina, a pesar de que no existía.

Por encima de todo, reinaba una atmosfera de fiesta, de revuelta, de catástrofe y de triunfo, un gran salto del orden de las cosas que embriagába... los hombres dejan de ser empleados, funcionarios, asalariados, subordinados, para convertirse en exploradores y conquistadores.. o por lo menos, eso creían. Soñaban el Norte como una  América, una pampa, una selva virgen, Alemania era como un banquete, soñaban provincias devastadas, barriles augereados, ciudades incendiadas, en el vientre blanco de las rubias muchachas alemanas, botínes inmensos.. y en general, todo aquello que la vida normalmente les negaba, todo el mundo pensaba en su destino y si pensaban en la muerte.. esta era la de los demás. 

En resumen, la guerra no se presentaba mal bajo el aspecto del desorden. En Berlín, los causantes de todo aparecian en los balcones de los palacios, vestidos con uniformes de gala, con la "postura" de los que saben que van a ser inmortalizados como grandes conquistadores.. Los que lanzan contra nosotros a dos millones de fanáticos armados con cañones de tiro rápido, ametralladoras, fusiles de repetición, granadas, aviones, química y electricidad resplandecen de orgullo... los que han dado la señal para la matanza sonrien para su gloria.

Este es el momento en que haría falta disparar la primera - y única - ráfaga de metralleta contra este emperador y sus consejeros, que se sienten fuertes y sobrehumanos, árbitros de nuestros destinos, y que no son más que miserables imbeciles. Su vanidad de imbeciles es lo único que lleva al mundo a la perdición.

En París, los que no han sabido reaccionar a los discursos y se ven inmersos, sorprendidos y superados por la situación se agitan, se hacen consultas unos a otros, se reunen, preparan a "corre-prisa" comunicados para tranquilizar a la población...al tiempo que lanzan a la policia contra el fantasma de la revolución. Y la policia, repleta de celo como siempre, apaliza, actúa energicamente contra "aquellos" que no se muestran demasiado entusiastas.

En Bruselas, en Londres, en Roma, los que se sienten amenazados.. hacen recuento de sus fuerzas presenciales, sopesan posibilidades y escogen bando.

Y, por culpa de haberse creído lo que decían los emperadores, los lesgisladores y los obispos en sus códigos, sus manuales y catecísmos,los historiadores en sus própias historias, los ministros en la tribuna, los profesores en las escuelas y la gente corriente en los salones, millones de hombres forman rebaños de nombres inconfesables que pastores con galones dirigen hacia el matadero al són de bandas de música.

En pocos días la Civilización es olvidada, en pocos días los Jefes han fallado... porque su papel, su único papel importante, era precisamente evitar esto. Si nosotros no sabíamos hacia donde íbamos, ellos, por lo menos, deberían haber sabído hacia donde encaminaban las naciones. Un hombre tiene derecho a ser estúpido por cuenta própia, pero nunca por cuenta de los demás.

 El 3 de agosto por la tarde, recorro la ciudad en compañía de Fontan, un compañero de mi misma edad. En la terraza de un café una orquesta "ataca" La Marsellesa. Todo el mundo se pone de pié y se descubre. Todos, menos un hombre corriente, sencillo, vestido con modestia, con el rostro triste bajo un sombrero de paja, que tóma el sol en un rincón. Uno de los presentes le descubre, se precipíta hacia el y, de un manotazo le quita el sombrero. El hombre palidece, se encoge de hombros y replica: <<Bravo!! Valiente ciudadáno!!>>. El otro le exige que se levante. Se niega. Algunos curiosos se acercan, les rodean. El agresor continúa: << Insulta usted a mi país y no pienso tolerarlo!!>>. El hombrecillo, ahora muy pálido, pero obstinado, contesta: <<Considero que están ofendiendo a la razón y no digo nada>>. Una voz grita: << Rompedle la cara a este cobarde!!>>. Empieza a haber empujones en la parte de atrás, se levantan bastones, se tumban las mesas, se rompen cristales. En un instante se junta un gran gentío, los de la última fila, que no han visto nada.. informan a los recien llegados: << Es un espia, ha gritado Viva Alemania!!. La indignación remueve a la multitud, la precipíta hacia adelante.. se oye ruido de golpes sobre un cuerpo, gritos de odio y de dolor. Finalmente, el propietario interviene.. con la servilleta en el brazo, y.. aparta a la gente. El hombrecillo, que ha caído de la silla, gime bajo los escupitajos y las colillas de los parroquianos. Tiene el rostro tumefacto, irreconocible, con un ojo cerrado y negro, una brecha de sangre le resbala de la frente y otra de la boca abierta e inflada; respira con dificultad y no se puede levantar. El propietário llama a dos camareros y les ordena: << Sacadlo de aquí>>. Le arrastran un poco más allá, hacia la acera y, lo abandonan. Es entonces cuando uno de los camareros retrocede, se inclina y le sacude con aire amenazador: << Hey, ¿ y  tu consumición?>>. Como el pobre hombre no contesta, le registra, le saca un puñado de chatarra del bolsillo del chaleco y  la cuenta, y bajo la mirada atenta de la multitud.. y buscando la aprobación de estos reza: << Este cerdo.. que se quería ir sin pagar>>. Todo el mundo lo aprueba... <<Estos individuos son capáces de todo>>. << Suerte que le hemos desarmado>>. << ¿Iba armado?>>. << A amenazado a la gente con un revolver!!>>. << Demasiado buenos somos en Francia>>. << Los socialistas le hacen el juego a Alemania: no tenemos que tener piedad>>. << Los supuestos pacifistas son unos bergantes. En esta ocasión.. no nos irá como en el setenta!!>>.

Para celebrar esta victoria, se reclama de nuevo La Marsellesa. Todo el mundo escucha mirando de reojo al hombrecillo ensangrentado y sucio, que gimotea debilmente. Observo muy cerca de mi a una mujer pálida y bella, que murmura a su compañero: << Este espectáculo es horrible. Este pobre hombre ha tenido coraje...>>. El le contesta: << El coraje de un idiota. No se puede ir en contra de la opinión pública>>.

Le comento a Fontan:

- Mira por donde, aquí tenemos la primera víctima de la guerra.

- Sí - dice él con aire soñador-, hay mucho entusiasmo!!

Soy testimonio silencioso de un gran frenesí. De un día para otro, los civiles disminuyen, se convierten en soldados equipados precipitadamente, que recorren la ciudad para disfrutar de sus últimas horas y para dejarse admirar y proclamar que no están para óstias desde que estamos en guerra. Por la noche, los que han bebido demasiado.. increpan a los viandantes, tomandolos por alemanes. Los viandantes lo toman como buena señal y les aplauden...

Por todos sitios se escuchan marchas guerreras, los ancianos añoran su juventud, mientras que los niños detestan la suya y las mujeres se lamentan de ser tan solo eso.. mujeres. Me mezclo con la multitud de alrededor de los cuarteles, los cuarteles sórdidos que se han convertido en en acumuladores de energía nacional. Se ven partir los regimientos hacia el frente... la multitud los rodea, los estraña, los cubre de flores y les embriaga.. Cada fila arrastra racímos de mujeres delirantes, despeinadas, que lloran y rien, y ofrecen la cintura y su pecho a los heroes, como a la pátria, besan los rostros húmedos de los rudos hombres de armas y gritan un odio hacia el enemigo que las desfigura...

Veo desfilar a los jinetes, aristócratas del ejercito, a los armados coraceros, cuyo torso resplandece bajo el sol, irresistibles cuando avanzan a la carga... Los dragones, parecidos a ellos en sus cascos emplumados, con sus lanzas y sus ornamentos como si a una justa de la Edad Media se dirigieran.. Los cazadores de montaña, que giran y voltean con su uniforme azul claro, los cazadores ligéros de las posiciones avanzadas.. que surgirán de un escondite para, con sus sables, diezmar destacamentos, o por sorpresa reducir pueblos enteros. El paso de la artillería hace temblar las casas, se dice que las piezas de 75, disparan veinti-cinco veces por minuto y que aciertan de lleno con el tercer obús. Todo el mundo mira con respeto la boca silenciosa de los pequeños monstruos que en breves días trocearan a divisiones enteras.

Los soldados toscos, tatuados, bravos, que no rinden su espalda bajo el peso de enormes mochilas y que exageran sus rictus de individuos deshonestos, obtienen un éxito enorme, todo el mundo piensa que son reclusos, bandidos que no darán cuartel al enemigo: inspiran confianza. Y mira por donde, los negros, que se les distingue desde lejos por sus dentaduras blancas destacando en sus rostros oscuros, los negros salvajes y crueles, que decapitan a sus adversarios y les cortan las orejas para hacerse amuletos... Este último detalle hace gozar.. Los buenos de los negros!! les dán de beber, les quieren, a todo el mundo parece gustarle aquel olor fuerte que desprenden, aquel olor exótico que impregna el aire a su paso. Y ellos estan contentos, contentos de que de repente merecen la amistad del hombre blanco y porque se imaginan la guerra como una cacaría de sus países de origen.

Las estaciones se hacen inaccesibles, los alrededores parecen campamentos, de tan llenos que están parecen pavellones de tropas que esperan su turno para meterse en los comvoys parados en los andenes... Las estaciones son corazones, adonde fluye toda la sangre del país, que son bombeadas por todas las arterias, por todas las vías férreas, hacia el norte o hacia el este, donde los hombres pululan como globulos rojos, el color de sus pantalones. Los vagones muestran, escritas con tiza, las palabras: << Destino: BERLÍN>>. Los trenes zarpan hacia la aventura y cubren los campos de gritos, que todavía, lejos de ser belicosos, todavía son gritos alegres. En todos los pasos a nivel, se cruzan con multitudes agitando pañuelos.. Parecen trenes de placer repletos de locos e inconscientes como son los hombres que viajan en su interior.

Por toda Europa, desde los confines de Asia, ejercitos convencidos de combatir por una buena causa y de vencer.. se han puesto en camino con la impaciencia de medirse con el enemigo.

¿Quién tiene miedo? Nádie, Nádie todavía...

Veinte millones de hombres, a los que cincuenta millones de mujeres han cubierto de flores y de besos, se preparan para la glória, entre canciones nacionales que cantan a pleno pulmón.

Los espíritus están bien drogados. La guerra va por buen camino. Los estadistas se podrán sentir orgullosos!!

 


 

 


 

el cuadrenillo, en su contraportada, sigue así:

Te ha gustado ?

Si quieres continuar leyendo, lo encontrarás en tu librería o biblioteca.

Y, si quieres saber que piensan otros lectores sobre este libro, o comentar, puedes hacerlo a través de www.quellegeixes.cat

 


 

El Miedo, una de las novelas más impactantes que se han escrito sobre la Primera Guerra Mundial, narra las experiencias vivídas por unsoldado fracés en el frente. Publicada en 1930, fué acusada de promover el espíritu antipatrióta debido al retrato mordáz que hace del estamento militar, y fué condenada al olvido. Recientemente, ha sido redescubierta y Le Figaro la ha comparado con "Viaje al fondo de la noche" de Céline o a "Tempestades da acero" de Ernest Jünger.

Gabriel Chevalier ( Lión,1895- Cannes,1969) publicó más de veinte libros a lo largo de su vida. El Miedo, es sin duda, su obra maestra.

Gabriel Chevalier

La por, (El miedo).

Traducido (en la edicción catalana) por Pau Joan Hernandez

Quaderns Crema

360 páginas / 22 euros.

 


 espero, deseo que la sensatez de las gentes se unan para decir: NO A LAS GUERRAS..!!